Equipo Palomar nos presenta su última propuesta, que une arte, comunidad y cuestiones de género. 

Reinventar y reivindicar la fiesta es una de las premisas de las que parte el último proyecto de El Palomar titulado Hedonismo Crítico, que se celebrará el 13 de marzo en Barcelona y que nace de la falta de sitios donde salir y pasarlo bien.

Incluso las fiestas maricas se han convertido en lugares estereotipados y llenas de códigos de lo más rancios. Lo mismo sucede con los museos y centros de arte, sin ser conscientes de la potencia de lo que sucede a pié de calle. En este caso, El Palomar se sitúa en un ático de Poble Sec, laboratorio de creación y lucha de Mariokissme y R. Marcos Mota (Equipo Palomar).

Las palomas anidan en los áticos para volar siempre que pueden. Ahora presentan Hedonismo Crítico en el espacio Hiroshima (Barcelona) a partir del encargo de Martín Manen como parte del ciclo Quan les línies són temps para el Espai 13 de la Fundació Joan Miró.

Una oportunidad única para entender El Palomar como proyecto artístico y sobre todo como comunidad. Para ello han invitado a un heterogéneo número de artistas a través de cuyas acciones y performances plantean repensar el concepto de fiesta y la relación entre identidad y género.

¿Tienen género las palomas? ¿Hay palomos? ¿Cómo decidisteis uniros?
Hay palomas, palomos, palomxs,… Siempre que podemos nos hemos mostrado como “palomas”. ¿Pensar en un mundo sin categorías es posible a nivel individual? Es muy naif pensar en un mundo sin categorías. Está bien reivindicarse, es una cuestión necesaria, pero para romper clichés hay que jugar con las categorías y nosotras lo hacemos.

Nos conocimos en este mismo ático cuando aún era el estudio personal de Mario, y ambas teníamos en mente organizarnos de otra forma. En un mes decidimos el nombre, el concepto y montamos nuestra primera exposición: Lo más revolucionario hoy es ser casto o tener una vida sexual frustrante. La fragilidad y sensibilidad de nuestras líneas de trabajo también lo requerían. Intentamos darle una vuelta a todo lo que supone el concepto de “autoría”, hacer un proyecto nuestro pero también de los demás. Hacer piña era la única vía de forzar el contexto cultural oficial, que con los años y tras un conceptualismo catalán aséptico y machista se nos había vuelto muy hostil. Poco a poco, las cosas van cambiando.

Como dijo Juan Vicente Aliaga: ¿existe un arte queer en España? ¿sigue de moda o está demodé?
Más que en un arte queer, creemos en unas estéticas cargadas de política y que por su idiosincrasia discursiva plantean repensar la historia del arte desde una perspectiva transversal. Si entendemos la experiencia queer/cuir como posibles antagonismos a un sistema dominante, serán líneas que parten de los márgenes para cortar dicho sistema por la mitad. Es necesario y urgente pensar en nuevas vías para generar memoria histórica, una memoria viva, multidireccional y latente.

Cuando empezamos, la lectura desde fuera siempre era que estábamos pasadas de moda y que de algún modo y al mismo tiempo estábamos avanzando en cosas que aún no pasaban. Cualquier discurso incómodo ante el pensamiento heteronormativo siempre va a ser cuestionado, despolitizado y banalizado. Todas las micropolíticas -no sólo de género- han explosionado muy recientemente, tomando el museo. Pensamos que la falta de dinero público ha potenciado estas reivindicaciones. Queremos que las cosas se impregnen de otra manera, no como “mano de obra barata”, sino que realmente modifiquen arquitecturas sociales.

¿El contexto artístico de Barcelona os ha ayudado a entrar en algunas instituciones?
Nuestro compromiso es nuestra vía de forzar a la institución. El arte ha cambiado. Ya no sólo importa la estética sino que ha habido un giro hacia lo políticamente incómodo. El Palomar nació como vía para pedagogizar el contexto cultural. A veces se abusa del concepto de “institución”; si entendiéramos las instituciones como simples organismos de dinamización, gestión, organización, distribución y visibilización, sería más fácil dar caña y plantear qué papel deben cumplir. Los artistas deberían considerarse institución también, y no el último mono que está acatando todas las ordenes de un museo.

En Barcelona nos categorizan como espacio “alternativo e independiente”. Nosotras nos queremos alejar de eso. No somos un espacio “independiente” sino “disidente”, que es algo muy distinto.

Hedonismo Crítico, ¿cuál es vuestra re-formulación del placer como finalidad de vida?
Si hay una comunidad que piensa en la expansión hedonista del placer -de forma autocrítica-, detectando violencias implícitas y trabajando en pro de desarrollar y experimentar los deseos, es la comunidad queer/cuir.

La idea de Hedonismo Crítico es la de celebrar la comunidad. Hablamos de reinvención y reivindicación. Todas las opciones y matices contra-sistema caben en el formato que estamos planteando. ¡Y esperamos que todas liguen! Porque, sinceramente, los espacios de encuentro y celebración cada vez son más sistemáticos y rígidos.

Ahora, con esta maratón festiva de performance y música, planteáis una nueva manera de entender la fiesta. Si partimos de fiesta como “sexo, droga y rock&roll”, ¿qué sexo, droga y rock&roll vamos a encontrar?
Para nosotras el afecto es una droga, un lubricante. El sexo lo entendemos desde una óptica de consumo no compulsiva, como un campo de trabajo personal. Creemos en un sexo que hace bandera del afecto. Ciertas prácticas sexuales pueden ser revolucionarias, aunque siempre dependiendo del contexto y los cuerpos que las enmarquen. Pensamos que el hedonismo -también el hedonismo sexual- ha de ir acompañado de un ejercicio de autocrítica; el hedonismo sexual puede convertirse en un arma colonial o clasista. Hay que estar alerta a las violencias que despliega cualquier práctica, y que en el caso del hedonismo, a veces se obvian por pura inercia.

Como bien dice el comisario Martí Manen: “Pensar en qué sentido tiene todo si no podemos precisamente sentir. Pensar desde el cuerpo, pensar desde el gesto. Entender la caricia, el roce y la herida como posibilidad de una comunicación no reglada, de una colectividad que no necesariamente pasa por los caminos predefinidos”.

¿En qué os habéis basado para la selección de artistas?
Teníamos ganas de juntar a muchos de ellos, poder trabajar con juntos y conocernos o afianzar alianzas. Hemos seleccionado a artistas que de alguna manera conectan con las políticas que promulga El Palomar, pero que pertenecen a distintos círculos de gente y que por lo tanto entienden su trabajo desde distintas ópticas.

Hedonismo Crítico estará comprendido en dos bloques; por una parte, en el teatro tendrán lugar las acciones de Florian Aschka y Georg Klüver-Pfandtner (Hotel Butterfly), George Jacotey, Klau Kinki + Martín Rico, Miguel Benlloch, Ramón Guimaraes, Andrés Senra, Paquito Nogales, Raisa Maudit, María Perkances + Jordi Flekos, Solange tô aberta y Negroma. En el baño, por su parte, tendrá lugar la performance de Francisco Godoy Vega; y en el bar actuará Arabesca junto a las sesiones de Agnès Pe, Christina Ratas y ¥€$Si (que nos ayuda con la imagen gráfica de El Palomar). Regina Fiz y nosotras seremos las maestras de ceremonias.

Pues sí que hay un buen grupo de artistas de la performance trabajando alrededor del género. ¿Existe una red de artistas queer?
Parece que hay muchos artistas trabajando el género, pero no estamos unidos. Nos resultó curioso cómo ninguno de los artistas que hemos invitado, incluso de otras ciudades españolas, no tienen contactos en Barcelona para conseguir alojamiento.

Esta necesidad de contactos es una de las principales razones por las que surge El Palomar, la necesidad de jaquear los códigos de relaciones entre artistas y eliminar la competitividad entre nosotras, ya que el propio sistema se encarga que las relaciones entre los artistas no sean tangibles y reales. Un sistema heteronormado, todo sea dicho. Queríamos romper con eso y poner nombre y apellidos a esta situación: no queríamos ni queremos que esto siga sucediendo. De hecho, ni siquiera nosotras nos conocíamos antes de comenzar El Palomar. Ahora somos inseparables.

by Antonio Caballero

el-palomar.tumblr.com